Haakon VIII de Noruega, fotografiado en Oslo en diciembre de 2025.

Haakon VIII asume la Corona de Noruega tras la muerte de Harald V

MONARQUÍAS · EUROPA

El nuevo soberano ha jurado la Constitución ante el Storting, mientras Ingrid Alexandra pasa a ocupar formalmente la posición de princesa heredera

Haakon VIII de Noruega, fotografiado en Oslo en diciembre de 2025.
Haakon VIII de Noruega. Fotografía: Presidencia de la República del Ecuador / Wikimedia Commons (dominio público).

Noruega ha iniciado un nuevo reinado. La muerte de Harald V, ocurrida el 28 de agosto, llevó automáticamente al trono a su hijo, que ha adoptado el nombre de Haakon VIII y ha renovado el lema histórico de la Corona noruega: «Todo por Noruega».

La sucesión no dependió de una proclamación ni de una coronación. Conforme al orden constitucional noruego, el cambio en la Jefatura del Estado se produjo en el mismo instante del fallecimiento del soberano. La declaración del nuevo rey, el Consejo de Estado extraordinario y el juramento ante el Parlamento hicieron pública y solemne una transmisión que jurídicamente ya se había consumado.

Harald V murió a las 6.35 horas del 28 de agosto en el Hospital Universitario de Oslo. Había reinado durante treinta y cinco años, desde la muerte de su padre, Olav V, en enero de 1991. Su desaparición cerró una etapa decisiva para la monarquía noruega contemporánea y activó sin intervalo el mecanismo sucesorio previsto por la Constitución.

En el Consejo de Estado extraordinario celebrado tras el fallecimiento, el nuevo soberano comunicó que reinaría con el nombre de Haakon VIII. Recuperó además el lema «Todo por Noruega», utilizado por los monarcas de la Casa de Glücksburg desde Haakon VII y asociado a la continuidad de la Corona restaurada como monarquía nacional independiente en 1905.

El juramento ante el Parlamento

El 1 de septiembre, Haakon VIII prestó juramento ante el Storting. El artículo 9 de la Constitución obliga al rey, al comenzar su reinado, a prometer que gobernará el Reino de Noruega de acuerdo con la Constitución y las leyes. El acto no concede la Corona, pero expresa ante la representación nacional el compromiso que enmarca el ejercicio de la función soberana.

La ceremonia definió así la naturaleza de la monarquía parlamentaria noruega: la continuidad dinástica se produce por sucesión, mientras el poder del soberano queda limitado por el orden constitucional y ejercido a través de las instituciones del Estado. La fórmula conserva una elevada fuerza simbólica precisamente porque recuerda, en el inicio del reinado, que la Corona permanece sometida a la Constitución.

Ingrid Alexandra, nueva princesa heredera

La subida al trono de Haakon VIII ha situado a su hija mayor, Ingrid Alexandra, en el primer lugar de la línea de sucesión. La princesa pasa a ser heredera de la Corona y asume una posición institucional distinta dentro de la Casa Real, con responsabilidades que se irán haciendo más visibles durante el nuevo reinado.

En cumplimiento del artículo 44 de la Constitución, Ingrid Alexandra presentó por escrito el juramento exigido para poder ejercer una eventual regencia. La princesa acompañó también a su padre en los primeros actos constitucionales del reinado, una imagen de continuidad entre el soberano que comienza su función y la heredera llamada, en su día, a prolongarla.

El 4 de septiembre, el rey y la princesa heredera participaron en nuevas obligaciones institucionales, entre ellas reuniones vinculadas al Consejo de Estado y audiencias de condolencia. Su presencia conjunta subrayó que el luto de la Familia Real no interrumpe las funciones esenciales de la Corona.

Luto de corte y continuidad institucional

La Casa Real ha establecido un periodo de luto de corte hasta el 9 de octubre. Durante ese tiempo, gran parte de la agenda ordinaria quedará suspendida, aunque continuarán las obligaciones constitucionales que no pueden aplazarse. El funeral de Harald V se celebrará el 9 de septiembre en la catedral de Oslo.

Las exequias despedirán al rey fallecido, pero la transmisión de la Corona ya se ha producido. Esta distinción es central para comprender la institución: el duelo pertenece a la familia y a la nación; la continuidad, al Estado. No ha existido una vacante entre dos reinados ni una espera jurídica hasta el juramento.

Con Haakon VIII comienza, por tanto, una nueva etapa de la monarquía noruega. El cambio de soberano modifica nombres, precedencias y responsabilidades, pero preserva la función permanente de la Corona. Ingrid Alexandra encarna ya la siguiente continuidad dinástica, mientras el nuevo rey asume desde el primer día el deber constitucional recibido de su padre.

Fuentes

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