El príncipe heredero y primer ministro de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, y el presidente de Egipto, Abdel Fattah al Sisi, han situado este martes la seguridad de la navegación por el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb en el centro de sus conversaciones en El Cairo.
Según la Presidencia egipcia, ambos dirigentes subrayaron la necesidad de garantizar la libertad y la seguridad de la navegación en estas rutas, cuya importancia afecta tanto a la estabilidad regional como al comercio internacional.
Las conversaciones incluyeron también la situación en Yemen. Al Sisi expresó el respaldo de Egipto a las medidas saudíes destinadas a proteger la seguridad y la estabilidad del reino y apoyó los esfuerzos encaminados a alcanzar una solución política amplia y sostenible para la crisis yemení.
El encuentro se produce en un momento de especial presión sobre las rutas marítimas de la región. Los ataques de los últimos días contra objetivos saudíes y la creciente tensión en torno a Bab el-Mandeb han reforzado la dimensión estratégica del mar Rojo como corredor comercial y energético.
Para Arabia Saudí, la reunión prolonga la intensa actividad diplomática y de seguridad desarrollada por Mohammed bin Salman durante las últimas jornadas. El lunes, el príncipe heredero recibió en Yeda al comandante del Mando Central de Estados Unidos, almirante Brad Cooper, para analizar la situación regional y la cooperación bilateral en materia de seguridad.
La conversación con Egipto introduce, sin embargo, un plano diferente. No se trata de coordinación con una potencia exterior, sino de interlocución entre dos Estados árabes con intereses directos en la estabilidad del mar Rojo y en la seguridad de sus principales vías de navegación.
La posición de Mohammed bin Salman vuelve a combinar en esta crisis su condición de príncipe heredero con la de primer ministro. Como heredero representa la continuidad dinástica de la monarquía saudí y, como jefe del Gobierno, dirige la acción política del reino en un escenario regional especialmente delicado.
Egipto ocupa igualmente una posición central en este ámbito por su vinculación directa con el mar Rojo y el canal de Suez, una de las principales arterias del comercio marítimo mundial. La seguridad de Bab el-Mandeb condiciona el acceso meridional a esa ruta y convierte cualquier deterioro prolongado de la situación en un problema que trasciende la península arábiga.
No se ha anunciado como resultado del encuentro ningún nuevo acuerdo militar, operación conjunta ni compromiso de intervención. La información disponible confirma una coordinación política y diplomática sobre la seguridad marítima, la estabilidad saudí y la búsqueda de una salida política para Yemen.
