La Casa Real noruega ha presentado este viernes el nuevo sarcófago de Harald V, instalado en el Mausoleo Real del castillo de Akershus, en Oslo. La pieza ocupa ya su lugar junto a los sarcófagos de Haakon VII y la reina Maud, y de Olav V y la princesa heredera Märtha.
El nuevo monumento funerario ha sido concebido como lugar de descanso común de Harald V y la reina Sonja y busca reunir, en una misma obra, dos elementos asociados a la vida de ambos: la relación del Rey con el mar y la vinculación de la Reina con la naturaleza noruega.
La forma del sarcófago recuerda el casco de una embarcación, con una base redondeada. Según explica la Casa Real, el diseño alude a la estrecha relación de Harald V con el mar y establece también una referencia histórica a las antiguas sepulturas navales, en las que el barco acompañaba simbólicamente al difunto en su último viaje.
La obra está realizada en olivino procedente de Sunnmøre. La elección de esta piedra noruega se vincula a la relación de la reina Sonja con el paisaje del país y, en particular, con una región que ha recorrido en numerosas ocasiones. La tonalidad verdosa del material y su capacidad para absorber y fijar dióxido de carbono fueron tenidas asimismo en cuenta por los diseñadores como símbolo del vínculo de los Reyes con la naturaleza y de su preocupación por las generaciones futuras.
La decoración incorpora algunos de los principales símbolos de la monarquía noruega. Sobre la tapa aparecen representados en bronce la Corona real, el orbe, el cetro y la espada, mientras que el escudo de armas figura en uno de los extremos del sarcófago.
Las coronas incorporan peridotos, la variedad gema del propio mineral olivino. Las letras de las inscripciones han sido talladas en latón y doradas, parcialmente encastradas en la superficie de la piedra. Para el texto se ha utilizado la tipografía Futura, diseñada por Paul Renner en la década de 1920.
Con la instalación del nuevo sarcófago, el Mausoleo Real de Akershus reúne ya tres grandes monumentos funerarios correspondientes a las generaciones de la actual dinastía noruega desde Haakon VII. La nueva pieza se incorpora así a un espacio en el que arquitectura, ceremonial funerario y continuidad dinástica forman parte del patrimonio histórico de la Corona.
